Volver a caminar, recuperar la fuerza de las piernas y realizar las actividades cotidianas sin ayuda son algunos de los principales retos después de una fractura de cadera. En las personas mayores, esta lesión puede comprometer la independencia y la calidad de vida, incluso después de una intervención quirúrgica satisfactoria.
La rehabilitación tras una fractura de cadera desempeña un papel fundamental en la recuperación funcional. La fisioterapia permite trabajar capacidades como la movilidad, el equilibrio, la fuerza muscular y la marcha mediante intervenciones adaptadas a la situación de cada paciente.
Pero ¿qué estrategias pueden ayudar durante este proceso? ¿Qué papel tienen los programas domiciliarios, la telerehabilitación o las técnicas destinadas a controlar el dolor? La respuesta requiere considerar tanto los resultados de la investigación como las necesidades individuales de cada persona.
¿Por qué es importante la fisioterapia después de una fractura de cadera?
La cirugía trata la lesión, pero recuperar la capacidad para desplazarse y desenvolverse en la vida diaria exige un proceso de rehabilitación. Tras la fractura y el periodo de inmovilidad asociado, pueden aparecer dificultades para caminar, pérdida de fuerza y problemas de equilibrio.
Estas limitaciones afectan a tareas aparentemente sencillas, como levantarse de una silla, realizar transferencias entre la cama y el sillón o desplazarse por el domicilio.
Por eso, la recuperación no debe valorarse únicamente por la evolución de la lesión ósea. También es necesario observar cómo progresa la capacidad funcional del paciente y hasta qué punto puede retomar sus actividades habituales.
La guía clínica del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) recomienda ofrecer una valoración fisioterapéutica y comenzar la movilización al día siguiente de la cirugía, salvo que existan contraindicaciones médicas o quirúrgicas. También contempla la movilización diaria y las revisiones periódicas de fisioterapia. Consultar las recomendaciones clínicas de NICE.
La planificación de este proceso debe tener en cuenta la situación clínica, la evolución posoperatoria y los objetivos funcionales de cada persona.
¿Qué capacidades deben trabajarse durante la recuperación?
La rehabilitación después de una fractura de cadera persigue objetivos relacionados entre sí. Mejorar una capacidad puede facilitar la recuperación de otras, aunque la evolución no es necesariamente igual en todos los pacientes.
Movilidad y entrenamiento de la marcha
Recuperar la capacidad para caminar es uno de los objetivos centrales de la fisioterapia. El entrenamiento de la marcha permite trabajar el desplazamiento de forma progresiva, de acuerdo con las posibilidades del paciente y las indicaciones del equipo médico.
El proceso puede incluir la práctica de incorporarse, mantenerse de pie, realizar transferencias y caminar con las ayudas técnicas que sean necesarias.
La progresión debe ajustarse a la situación de cada persona, sin asumir que todos los pacientes pueden alcanzar los mismos objetivos en los mismos plazos.
Fuerza muscular
La pérdida de fuerza puede dificultar acciones cotidianas como levantarse, subir escalones o mantener la estabilidad durante la marcha.
Los ejercicios terapéuticos permiten trabajar la musculatura implicada en estas actividades. Su selección, intensidad y progresión deben adaptarse a la capacidad funcional y a las condiciones clínicas del paciente.
Equilibrio y seguridad durante el movimiento
El equilibrio es otro componente relevante, porque interviene en el mantenimiento de la postura, los cambios de posición y los desplazamientos.
Su entrenamiento debe integrarse en un programa que contemple la seguridad durante las actividades y las necesidades concretas de cada paciente.
Independencia y calidad de vida
La recuperación funcional no se limita a mejorar el rendimiento físico. También busca facilitar la participación en las actividades cotidianas y recuperar, en la medida de lo posible, la autonomía previa a la fractura.
Por ello, conviene valorar no solo la movilidad, sino también la capacidad para desenvolverse en el entorno habitual y la percepción de bienestar del paciente.
¿Qué intervenciones fisioterapéuticas se han estudiado?
Una revisión sistemática de ocho ensayos clínicos aleatorizados publicados en los diez años anteriores a la revisión analizó diferentes intervenciones fisioterapéuticas para la recuperación después de una fractura de cadera.
Según los resultados recogidos en el resumen de la ponencia, los estudios identificaron mejoras en la movilidad, la fuerza muscular y el equilibrio mediante distintas estrategias. También se describieron resultados favorables relacionados con la adherencia al tratamiento y el control del dolor.
Las intervenciones analizadas ofrecen distintas posibilidades para organizar la rehabilitación.
Programas de ejercicio domiciliario
Los programas domiciliarios permiten continuar el trabajo funcional fuera del entorno hospitalario o del centro de rehabilitación.
Su utilidad depende, entre otros factores, de que las actividades sean adecuadas para las capacidades del paciente y de que exista un seguimiento que permita valorar la evolución y adaptar los ejercicios cuando sea necesario.
El domicilio constituye un entorno relevante para trabajar habilidades relacionadas con la vida cotidiana, aunque no todos los pacientes disponen de las mismas condiciones de seguridad o apoyo.
Telerehabilitación y continuidad asistencial
La telerehabilitación utiliza herramientas de comunicación a distancia para facilitar el seguimiento o la realización de actividades terapéuticas.
En los resultados resumidos en la ponencia, esta modalidad favoreció la adherencia al tratamiento. Este aspecto resulta de interés al estudiar alternativas que permitan mantener la continuidad de la rehabilitación fuera de los entornos asistenciales convencionales.
Sin embargo, la adherencia no debe confundirse automáticamente con una mayor recuperación funcional. Para valorar el efecto de una intervención también es necesario analizar los resultados clínicos relevantes y las características de los pacientes que pueden beneficiarse de ella.
Electroestimulación nerviosa transcutánea (TENS)
El TENS es una técnica de estimulación eléctrica nerviosa transcutánea empleada para el abordaje del dolor.
Según el resumen de la revisión presentada, esta intervención ayudó a reducir el dolor y facilitó la movilización temprana. Este resultado plantea el interés de considerar el control de los síntomas como parte del proceso rehabilitador.
La elección de esta técnica debe realizarse atendiendo a la situación clínica y a los criterios del profesional responsable. La información disponible en el resumen no permite determinar su efecto cuantitativo ni compararlo directamente con otras estrategias analizadas.
Programas comunitarios y cintas rodantes antigravedad
La revisión también recogió resultados positivos con programas comunitarios y entrenamiento mediante cintas rodantes antigravedad.
Los programas comunitarios permiten abordar la recuperación en entornos vinculados a la vida diaria y a la continuidad asistencial. Por su parte, las cintas rodantes antigravedad constituyen una modalidad de entrenamiento que modifica la carga soportada durante la marcha.
Aunque ambas estrategias aparecieron entre las intervenciones con resultados favorables, el resumen disponible no aporta datos suficientes para establecer qué pacientes obtendrían un mayor beneficio, cuál sería la duración óptima de los programas o qué intervención ofrece mejores resultados comparativos.
¿Cómo adaptar la rehabilitación a cada paciente?
La diversidad de intervenciones estudiadas apunta a una cuestión importante: no basta con seleccionar una técnica; es necesario determinar cómo integrarla en un programa individualizado.
La valoración inicial y el seguimiento permiten identificar las capacidades conservadas, las limitaciones funcionales y los objetivos prioritarios de cada persona.
En la práctica clínica, la planificación puede organizarse alrededor de varios aspectos:
- Situación funcional: capacidad para incorporarse, mantenerse de pie, realizar transferencias y caminar.
- Fuerza y equilibrio: limitaciones que pueden condicionar la movilidad y la seguridad.
- Dolor: síntomas que pueden dificultar la participación en las sesiones.
- Entorno de recuperación: posibilidades de realizar ejercicios en el domicilio y disponibilidad de apoyo cuando sea necesario.
- Seguimiento: evolución de los objetivos y necesidad de ajustar las intervenciones.
La coordinación entre profesionales también resulta importante. Las recomendaciones de NICE contemplan un abordaje multidisciplinar que integre la rehabilitación, la atención médica y la planificación de la continuidad asistencial. Guía clínica sobre el manejo de las fracturas de cadera.
Este enfoque permite situar la fisioterapia dentro de un proceso asistencial más amplio, orientado a recuperar movilidad, independencia y bienestar.
¿Qué preguntas siguen abiertas sobre la rehabilitación tras una fractura de cadera?
Los resultados favorables descritos en la revisión no resuelven todas las cuestiones relacionadas con la recuperación posquirúrgica.
Una de las principales necesidades de investigación consiste en determinar la duración y la intensidad óptimas del tratamiento. También es importante conocer cómo influyen las características de los pacientes en la respuesta a las diferentes intervenciones.
Entre las cuestiones que requieren mayor estudio se encuentran:
- Qué combinación de ejercicios e intervenciones resulta más adecuada según el perfil funcional.
- Cuánto tiempo debe mantenerse cada programa para alcanzar sus objetivos.
- Qué intensidad de ejercicio ofrece un equilibrio apropiado entre progresión y seguridad.
- En qué circunstancias la telerehabilitación puede complementar el seguimiento presencial.
- Qué resultados se mantienen a medio y largo plazo.
Para responder a estas preguntas son necesarios estudios que permitan comparar intervenciones, describir con precisión los programas aplicados y evaluar resultados funcionales relevantes.
Además, los hallazgos de una revisión de ocho ensayos clínicos deben interpretarse teniendo en cuenta las características de los estudios incluidos. El resumen de la ponencia no especifica sus tamaños muestrales, las medidas de resultado utilizadas ni la magnitud de los efectos, por lo que no es posible establecer conclusiones más detalladas a partir de esa información.
La recuperación funcional como objetivo central de la fisioterapia
La rehabilitación tras una fractura de cadera exige atender a mucho más que la recuperación de la movilidad articular. La fuerza, el equilibrio, la capacidad para caminar y la independencia en las actividades cotidianas forman parte de un proceso en el que las necesidades de cada paciente deben orientar las decisiones clínicas.
Los resultados de la revisión presentada muestran que los programas domiciliarios, los ejercicios terapéuticos, el entrenamiento de la marcha, la telerehabilitación, el TENS y otras modalidades pueden contribuir a distintos aspectos de la recuperación. No obstante, siguen siendo necesarias investigaciones que ayuden a definir la duración, la intensidad y la combinación óptimas de las intervenciones.
Este será el eje de la ponencia «Rehabilitación postquirúrgica en fracturas de cadera», que impartirá D. Felipe Prados Ortega, fisioterapeuta de la Gerencia Regional de Castilla y León (SACYL), en el VII Congreso Equipo Multidisciplinar en Sanidad Internacional Online.
¡Inscríbete! La intervención permitirá profundizar en la evidencia recopilada sobre distintas estrategias fisioterapéuticas y su relación con la recuperación funcional de estos pacientes.
Si trabajas en fisioterapia, rehabilitación o atención a personas mayores, puedes consultar el programa científico del VII Congreso Equipo Multidisciplinar en Sanidad y conocer las opciones de participación en este encuentro multidisciplinar.
